## viernes, 14 de octubre de 2016

### Yet another function-theoretic proof of the Fundamental Theorem of Algebra

Let $f$ be a nonconstant polynomial with complex coefficients. Since $|f(z)| \to \infty$ as $z \to \infty$, we guarantee the existence of $R>0$ such that $$|f(z)|>|f(0)| \quad \quad (\ast)$$ for every $z \in \mathbb{C} \setminus \mathrm{B}_{R}(0)$. On the other hand, the continuity of the function $F \colon \overline{\mathrm{B}_{R}(0)} \to \mathbb{C}$ given by $z \overset{F}{\longmapsto} |f(z)|$ and the compactness of $\overline{\mathrm{B}_{R}(0)}$ allow us to ascertain the existence of $z_{0} \in \overline{\mathrm{B}_{R}(0)}$ such that $$|f(z_{0})| \leq |f(z)|$$ for every $z \in \overline{\mathrm{B}_{R}(0)}$. From $(\ast)$ we infer that $z_{0}$ is actually an element of $\mathrm{B}_{R}(0)$; then, by resorting to the Minimum-Modulus Principle, we conclude that $|f(z_{0})|$ must be equal to $0$ and we are done.

Scholia. a) If I understand correctly, the basic idea in this approach to the Fundamental Theorem of Algebra can be traced back to a 1748 memoir of d' Alembert. Yet, according to what we read in Reinhold Remmert's essay on the Fundamental Theorem of Algebra in [1, pp. 99-122], there were some gaps in d' Alembert's argument therein that would be pointed out by a twenty-two-year-old Gauss in the beginning of his doctoral thesis "Demonstratio nova theorematis omnem functionem algebraicam rationalem integram unius variabilis in factores reales primi vel secundi gradus resolvi posse", which he submitted to Pfaff at the University of Helmstedt in 1799 and through which he obtained his doctorate. However, it is noteworthy that, on that occasion, "... Gauss also [remarked], almost prophetically (Werke 3, p.11): 'For these reasons I am unable to regard the proof by d' Alembert as entirely satisfactory, but that does not prevent, in my opinion, the essential idea of the proof from being unaffected, despite all objections; I believe that ... a rigorous proof could be constructed on the same basis.'"
b) Interestingly enough, the proof of the Fundamental Theorem of Algebra showcased by Aigner & Ziegler's in their Proofs from THE BOOK (5th. edition, pp. 147-149) is based on the aforementioned d'Alembertian attack as subsequently simplified by Argand in 1814.

References
[1] H. D. Ebbinghaus, et al., Numbers. Graduate Texts in Mathematics 123, Springer-Verlag, NY, 1991.

## miércoles, 9 de marzo de 2016

### Una observación relacionada con la constante de los redondos aros y un famoso cortometraje de Walt Disney

Como algunos de ustedes ya saben, el Día de π en este año se celebrará el próximo sábado 14 de marzo (incidentemente, un día antes de los IDUS DE MARZO, el momento del año en que supuestamente fue asesinado el preclaro militar y político romano Julio César [100 a.C.—44 a.C.]).

Se elige el 14 de marzo para celebrar a $\pi$ pues en algunos países la fecha correspondiente a tal día se escribe como 3/14 o 3.14; ambas expresiones evocan claramente la aproximación a $\pi$ que en la escuela primaria ocasionalmente nos "inculcaban" como el valor exacto de $\pi$. Con los años aprenderíamos que esa práctica de igualar, implícita o explícitamente, a $\pi$ con 3.14 no era del todo correcta pues $\pi$ es un número que no sólo es irracional (esto es, $\pi$ es un número que no se puede expresar como el cociente de dos números enteros) sino que también es trascendente (i.e., no es cero de ningún polinomio con coeficientes enteros).

En este 2015, la conmemoración del Día de π está sonando bastante porque nunca falta quien pretenda asociarle a la fecha del próximo sábado la expresión

3/14/15

o, ya entrados en gastos, considerando horas, minutos y segundos, algo de esta especie:

3/14/15/9:26.53...

La expresión anterior puede verse como una aproximación a $\pi$ con un error absoluto de $5.89793×10^{-10}$ pues es sabido que

$\pi =3.1415926535897\mathbf{9}3... \quad (\ast)$

La observación a la cual nos referimos en el título de esta nota tiene que ver precisamente con esas primeras 15 cifras de $\pi$ después del punto decimal y con el cortometraje Donald en el País de las Matemágicas—el cual puede encontrarse en el siguiente enlace:

Alrededor del minuto 1.75 del corto, o al menos de la versión que aparece en ese enlace, ustedes verán a un monito sobre la rama de un árbol que recita lo siguiente:

$\pi$ es igual a $3.1415926535897\mathbf{4}7$ etc., etc., etc.

¿Notan la discrepancia en las posiciones 14 (después del punto decimal) entre el desarrollo para $\pi$ que presentamos en $(\ast)$ y el desarrollo que está sugiriendo la gente de Walt Disney (sí, también lo hacen en la versión en inglés del cortometraje)?

Les facilitaremos a continuación los elementos necesarios para convencerse de que es la gente de Walt Disney la que incurre en una pifia al poner en boca del monito ese la afirmación de que $\pi$ es igual $3.14159265358974...$ Aunque lo que viene a continuación pudiese lucir un tanto técnico lo que hay que tener en mente básicamente es que, en la práctica, una manera de obtener aproximaciones a $\pi$ es mediante el desarrollo de Taylor para la función $\arctan(x)$ y el hecho de que $\arctan(1)=\frac{\pi}{4}$.

De nuestros cursos de Cálculo Infinitesimal sabemos que

$\displaystyle \arctan(x) = x - \frac{x^3}{3} + \cdots + \frac{(-1)^n x^{2n+1}}{(2n+1)} + R(x) \quad (\ast \ast)$

donde el término de error $R(x)$ está acotado en valor absoluto por

$\displaystyle \frac{|x|^{2n+3}}{2n+3}.$

De esto se sigue que si queremos conocer, por decir algo, las primeras 15 cifras (después del punto decimal) de $\arctan(1)=\frac{\pi}{4}$, lo que tenemos que hacer es determinar en primer lugar un número natural $N$ tal que

$\displaystyle |R(1)| \leq \frac{1}{2N+3} < 10^{-16}; \quad (\ast \ast \ast)$

después, simplemente se tendría que evaluar el polinomio

$\displaystyle x - \frac{x^3}{3} + \cdots + \frac{(-1)^N x^{2N+1}}{2N+1}$

en $x=1$. En este caso, el primer número natural $N$ que satisface la desigualdad ubicada más a la derecha en $(\ast \ast \ast)$ es $1$ más la parte entera de $(10^{16}-3)/2$: desafortunadamente, el número $N$ así obtenido es demasiado grande como para que podamos ejecutar "a mano" el plan previamente delineado. Lo que típicamente se hace entonces es expresar $\arctan(1)=\frac{\pi}{4}$ en términos de arcotangentes de números más pequeños que $1$. Por ejemplo, de la interpretación geométrica de la multiplicación de números complejos y la igualdad

$\displaystyle \frac{(5+i)^4}{(239+i)} = 2+2i$

se desprende inmediatamente que

$\displaystyle 4\arctan(1/5) - \arctan(1/239) = \frac{\pi}{4}.$

De esta identidad (conocida en el medio como fórmula de Machin) y lo que se tiene en $(\ast \ast)$ se obtiene a su vez que

$\displaystyle \frac{\pi}{4} = 4\left(\frac{1}{5}-\frac{(1/5)^{3}}{5^3}+ \cdots +\frac{(-1)^n(1/5)^{2n+1}}{2n+1}\right)-$

$\displaystyle \left(\frac{1}{239}-\frac{(1/239)^3}{3}+\cdots+\frac{(-1)^n(1/239)^{2n+1}}{2n+1}\right) + R \quad (\ast^{4})$

donde

$\displaystyle |R| \leq \frac{4}{(2n+3) (5)^{2n+3}} + \frac{1}{(2n+3) (239)^{2n+3}}.$

En consecuencia, para obtener las primeras 15 cifras después del punto decimal de $\arctan(1)=\frac{\pi}{4}$, basta con determinar el primer número natural $N$ tal que

$\displaystyle \frac{5}{(2n+3)(5)^{2n+3}} < 10^{-16}.$

Resulta ser que el primer número natural que satisface la condición anterior es $N=10$. Concluimos de esto y de la igualdad en $(\ast^{4})$ que

$p=0.7853981633974483$

y $\frac{\pi}{4}$ coinciden en sus primeras 15 cifras decimales. Luego, al considerar el producto del número $p$ con $4$ concluimos que es TOTALMENTE falso que la cifra 14 después del punto decimal de $\pi$ sea $4$: en otras palabras, ¡el monito-juglar que aparece en esa escena de Donald en el País de las Matemágicas es un verdadero granuja!

Sin más por el momento, les deseamos la mejor de las suertes con el bombardeo de memes, gifs, etc. que podría presentarse el próximo sábado en ocasión del Día de π (del Milenio, según se está manejando en algunos sitios). Por nuestra parte, sólo quedaría agregar un par de vínculos relacionados con lo que han leído arriba. En primer lugar, podrían intentar echarle un ojo a la demostración más breve de la irracionalidad de $\pi$ que se conoce hoy en día:

http://goo.gl/cDcE4A

En segundo lugar tenemos un enlace donde se puede encontrar una anécdota debida a George Gamow en la cual se relata cómo en cierta ocasión el teorema de Taylor le salvó la vida al físico soviético Igor Tamm (Premio Nobel de Física 1958):

http://goo.gl/qFvtql

That's all folks!

## jueves, 21 de mayo de 2015

### Some very interesting paragraphs on the axiomatic method and its connection to some glorious moments in American History

«In the time of Euclid, and for over two thousand years thereafter, the postulates of geometry were thought of as self-evident truths about physical space; and geometry was thought of as a kind of purely deductive physics. Starting with the truths that were self-evident, geometers considered that they were deducing other and more obscure truths without the possibility of error. (Here, of course, we are not counting the casual errors of individuals, which in mathematics are nearly always corrected rather promptly.) This conception of the enterprise in which geometers were engaged appeared to rest on firmer and firmer ground as the centuries wore on. As the other sciences developed, it became plain that in their earlier stages they had fallen into fundamental errors. Meanwhile the "self-evident truths" of geometry continued to look like truths, and also continued to seem self-evident.

With the development of hyperbolic geometry, however, this view became untenable. We then had two different, and mutually incompatible, systems of geometry. Each of them was mathematically self-consistent, and each of them was compatible with our observations of the physical world. From this point on, the whole discussion of the relation between geometry and physical space was carried on in quite different terms. We now think not of a unique, physically "true" geometry, but of a number of mathematical geometries, each of which may be a good or bad approximation of physical space, and each of which may be useful in various physical investigations. Thus we have lost our faith not only in the idea that simple and fundamental truths can be relied upon to be self-evident, but also in the idea that geometry is an aspect of physics.

This philosophical revolution is reflected, oddly enough, in the differences between the early passages of the Declaration of Independence and the Gettysburg Address. Thomas Jefferson1 wrote:

"... We hold these truths to be self-evident, that all men are created equal, that they are endowed by their Creator with certain unalienable Rights, that among these are Life, Liberty and the pursuit of Happiness..."

The spirit of these remarks is Euclidean. From his postulates, Jefferson went on to deduce a nontrivial theorem, to the effect that the American Colonies had the right to establish their independence by force of arms.

Lincoln spoke in a quite different style:

"Fourscore and seven years ago our fathers brought forth on this continent a new nation, conceived in liberty and dedicated to the proposition that all men are created equal."

Here Lincoln is referring to one of the propositions mentioned by Jefferson, but he is not claiming, as Jefferson did, that this proposition is self-evidently true, or even that it is true at all. He refers to it merely as a proposition to which a certain nation was dedicated. Thus, to Lincoln, this proposition is a description of a certain aspect of the United States (and, of course, an aspect of himself). (I am indebted for this observation to Lipman Bers.)

This is not to say that Lincoln was a reader of Lobachevsky, [János] Bolyai or Gauss, or that he was influenced, even at several removes, by people who were. It seems more likely that a shift in philosophy had been developing independently of the mathematicians, and that this helped to give mathematicians the courage to undertake non-Euclidean investigations and publish the results.

At any rate, modern mathematicians use postulates in the spirit of Lincoln. The question whether the postulates are "true" does not even arise. Sets of postulates are regarded merely as descriptions of mathematical structures. Their value consists in the fact that they are practical aids in the study of the mathematical structures that they describe...»

I've excerpted these paragraphs (emphasis in bold was mine) from:

EDWIN E. MOISE, Elementary geometry from an advanced standpoint. Addison-Wesley Publishing Company, Inc. Second Printing, March 1964, USA, pp. 382-383.

Incidentally, as I was browsing through some of the past volumes of The American Mathematical Monthly the other day, I found on page 776 of the eighth issue of Vol. 99 of that periodical a letter from an Alberto Guzmán (Dept. of Mathematics, City College of CUNY) to the Monthly Editors wherein Mr. Guzmán mentions that it was Alvin Hausner the one who called his attention to the fact that the change in viewpoint, “from accepting axioms as obvious truths to stipulating them as working assumptions”, was reflected in the Declaration of Independence and the Gettysburg Address. Mr. Guzmán wrote that letter because, in the first issue of the said volume of the Monthly, there appeared an article by Abe Shenitzer that touched upon the nineteenth-century change of standpoint in question and it, presumably, refreshed his memory on what Hausner had told him about the matter once. It has to be noted, however, that in the missive there was no mention whatsoever to either Lipman Bers or the paragraphs by Edwin Moise showcased above: the corollary being that even the Monthly Editors nod off sometimes.

The aforecited excerpts are also interesting because it is known that Lincoln was at some point in his life an avid reader of Euclid. In point of fact, some of his phrases—such as "dedicated to the proposition" in the Gettysburg Address—are attributed to his reading of Euclid. In addition, Lincoln is said to have spoken once thus2:

"... In the course of my law-reading I constantly came upon the word demonstrate. I thought, at first, that I understood its meaning, but soon became satisfied that I did not. I said to myself, 'What do I do when I demonstrate more than when I reason or prove? How does demonstration differ from any other proof?' I consulted Webster's Dictionary. That told of 'certain proof,' 'proof beyond the possibility of doubt;' but I could form no idea what sort of proof that was. I thought a great many things were proved beyond a possibility of doubt, without recourse to any such extraordinary process of reasoning as I understood 'demonstration' to be. I consulted all the dictionaries and books of reference I could find, but with no better results. You might as well have defined blue to a blind man. At last I said, 'Lincoln, you can never make a lawyer if you do not understand what demonstrate means;' and I left my situation in Springfield, went home to my father's house, and staid there till I could give any proposition in the six books of Euclid at sight. I then found out what 'demonstrate' means, and went back to my law studies."

The following comments by Salomon Bochner in “The Role of Mathematics in the Rise of Science” (Princeton University Press, 4th printing, Princeton NJ, USA, 1981, p. 37.) provide us with additional references on Lincoln's interest in Euclidean geometry:

“... Abraham Lincoln, in his campaign biography of 1860, written by himself and published under the name of John L. Scripps of the Chicago Press and Tribune, ventured to assert about himself that 'he studied and nearly mastered the six [sic] books of Euclid since he was a member of Congress.' (The Collected Works of Abraham Lincoln, The Abraham Lincoln Association, Springfield, Illinois (Rutgers University Press, 1953), IV, 62.) Lincoln's assertion that he had 'nearly mastered' these books was one of the boldest and blandest campaigns statements in the annals of the American presidential elections, and folkloristic embellishments of this assertion were even less restrained. (See Herndon's Life of Lincoln (The World Publishing Company, 1949); Carl Sandburg, Abraham Lincoln, The Prairie Years (Harcourt, Brace & Co., 1926), I, 423-424; Emanuel Hertz, Lincoln Talks (Viking, 1936), p. 18.) It is worth reflecting on the fact that in the America of 1860 a consummate grassroots politician of the then Mid-Western Frontier should have thought that adding to a mixture of log cabin and rail-splitting a six books worth of Euclid would make the mixture more palatable to an electorate across the country.”

Last but not least, I would like to add that Lincoln's devotion to Euclid was exploited in a scene of Steven Spielberg's 2012 movie on the Great Emancipator. As the Hindu mathematician Bhāskara would say (or so the legend has it), BEHOLD! 3

P.S. Please, feel free to enter below any observation, suggestion, criticism, etc. you may have for the owner/writer of this blog...

______________
1 Jennnifer Schuessler (July 3, 2014). If only Thomas Jefferson could settle the issue (A period is questioned in the Declaration of Independence). The New York Times, p. A1.

2 Rev. J. P. Gulliver (September 4, 1864). Mr. Lincoln's early life: How he educated himself. The New York Times.

3 Be warned, though, that the short speech which Spielrock's Lincoln speaks in this scene is inaccurate in two or three respects.

## viernes, 27 de marzo de 2015

### Los problemas de matemáticas y mis problemas*

Ayer por la tarde, apenas acababa de sentarme a estudiar cuando llegó Licha mi hermana y me dijo:

—Toño, me dejaron un problema y no puedo resolverlo. Ayúdame, ¿quieres?

Así por encimita le eché un vistazo al problema y pensé en el compromiso tan grande que me echaba si no podía resolverlo porque perdería inmediatamente mi autoridad. Por eso le dije a Licha:

—Mira, ahorita no puedo ayudarte porque tengo mucho que estudiar. Vete a jugar un rato y cuando vuelvas te ayudaré con mucho gusto—así, pensé, mientras ella juega yo resuelvo el problema y luego se lo explico.

En cuanto Licha salió cogí su libreta y leí:

"Un niño y una niña fueron al bosque a buscar nueces. Recogieron 120 en total. La niña recogió la mitad de las que recogió el niño. ¿Cuántas nueces tenía el niño y cuántas la niña?"

Cuando terminé de leerlo hasta me dio risa: ¡uy, qué problemas les ponen en tercero!—pensé—. ¡Pero sí está todo clarísimo! Hay que dividir 120 entre 2 y resultarán 60. Luego, la niña recogió 60 nueces. Ahora hay que averiguar cuántas recogió el niño; de 120 me quitan 60, quedan otras 60. A ver, a ver, ¿cómo está esto? Así resulta que los dos recogieron la misma cantidad de nueces, pero el problema dice que la niña recogió la mitad de las que recogió el niño. ¡Ah! Entonces hay que dividir 60 entre 2 y tendremos 30. Luego, el niño recogió 60 nueces y la niña 30. Pero 60 y 30 son 90 y el problema dice que entre los dos recogieron 120 nueces.

—¡Pero que ocurrencia poner en tercer año un problema que no se puede resolver ni en cuarto!—pensé—. Eso es una injusticia...—la verdad era que sentía vergüenza de no poder resolverlo, pues Licha diría: "¿Ves? Estás en cuarto año y no puedes resolver un problema de tercero". Tenía que resolverlo a como diera lugar. Me puse a pensar de nuevo, pero no se me ocurrían otras soluciones. ¡Ya me había hecho bolas! Bueno, eran 120 nueces en total, y había que dividirlas de manera que el niño tuviera dos veces más que la niña. Desesperado, dibujé un nogal en el cuaderno, al pie del nogal una niña y un niño, y en el árbol 120 bolitas, que eran las nueces. Pero hasta ahí llegaba. Después, me puse yo a recoger nueces, es decir, a borrarlas del árbol y dárselas a los niños, dibujándoselas encima de la cabeza. Luego se me ocurrió que se las habían guardado en los bolsillos.

El niño tenía dos bolsillos en el pantalón y la niña sólo uno en su delantal. Entonces pensé que por eso la niña había recogido menos nueces que su hermano.

Estaba sentado, mirándolos: él tenía dos bolsillos, ella sólo uno. Y la cabeza empezó a despejárseme. Borré las nueces de encima de sus cabezas y dibujé de nuevo los bolsillos, pero esta vez eran unos bolsillos muy abultados, como si estuvieran llenos de nueces. Ahora las 120 nueces estaban dentro de los tres bolsillos. Entonces vi todo claro. ¡Cómo no se me había ocurrido antes! ¡Las 120 nueces había que dividirlas en tres partes! La niña toma una parte y el niño las partes restantes, es decir, dos veces más que la niña. Dividí rápidamente 120 entre 3 y resultó 40, las que tenía la niña. Y como el niño tenía el doble que ella, resultó que 40 más 40 daba 80. Luego sumé 80 y 40 y ¡eran las 120 nueces completitas!

Poco después regresó Licha e inmediatamente me puse a explicarle el problema. Le dibujé las nueces, los niños y sus bolsillos abultados.

—¡Qué bien explicas tú los problemas, Toño! Yo sola nunca habría sabido cómo hacerlo.

—Éste es un problema retefácil. Cuando te pongan uno más difícil me lo dices y yo te lo explico en un momento.

Entonces como que me envolvió una cosa muy bonita, como que me sentí muy importante de ver que yo podía ayudar a mi hermana a resolver sus problemas de matemáticas.

* Un cuento del escritor soviético Nikolai Nosov—adaptado al español por Armida de la Vara... Esta adaptación ha sido retomada del libro Español (Ejercicios y Lecturas) - Cuarto Grado, el cual estuvo vigente en México desde algún momento en los años 80 y hasta mediados de los años 90 (aproximadamente).

## martes, 5 de agosto de 2014

### Un cuento más: Cero en Geometría de Fredric Brown

Dicho cuento lo leí en un libro de texto hace muchos años. Recientemente me surgió el deseo de volver a leerlo pero como no recordaba ni los datos del libro en el cual lo había leído en aquella ocasión ni el autor del cuento el reencontrarlo fue todo un reto para la memoria... El planteamiento del cuento es clásico: al intentar salir avante de cierta problemática en su vida, el personaje principal decide invocar al diablo. Lo novedoso en el tratamiento de Brown es la extensión de su relato y el hilarante desenlace que le prepara al lector. La idoneidad del título del cuento —en español— será más que aparente al cabo de una primera lectura.

Les compartiré en esta entrada una transcripción del cuento basada en la que encontré en este sitio. No obstante es preciso mencionar que, atendiendo a la versión original del cuento, hice un par de correcciones a la adaptación en español que aparece en el enlace: donde en aquél sitio se encontraba la palabra pentágono (resp. hexágono) aparecerá ahora la palabra pentagrama (resp. hexagrama). Antes de ir al cuento en sí, agregaré algunos comentarios sobre los términos en pugna para el beneficio de los lectores más ocasionales de la bitácora.

Un pentágono es un polígono de cinco lados y con pentagrama nos estaremos refiriendo a lo largo de este post a la estrella de cinco puntas:

Por su parte, un hexágono es un polígono de seis lados y un hexagrama puede encontrarse, por ejemplo, en la bandera de Israel (de hecho, en el contexto judío la denominación más frecuente para la estrella de seis puntas es estrella de David):

Ahora sí, sin más dilaciones, presento a continuación el cuento al que se ha dedicado la entrada de este día:

*

Henry miró el reloj. Dos de la madrugada. Cerró el libro con desesperación. Seguramente que sería reprobado en el examen del día siguiente. Entre más estudiaba geometría, menos le entendía. Las matemáticas se le habían dificultado siempre pero la geometría le estaba resultando sencillamente imposible de aprender.

Lo peor era que no podía darse el lujo de reprobar la materia pues en sus primeros dos años en el colegio había reprobado ya otras tres y, de acuerdo con las estrictas reglas de su escuela, si ese año reprobaba una sola materia más entonces sería eliminado automáticamente de los registros correspondientes de control escolar. Por otra parte, él certificado de compleción del colegio era indispensable para poder ingresar a la carrera que tenía contemplado estudiar. Sólo un milagro podría salvarlo.

Se levantó. ¿Un milagro? ¿Y por qué no? Siempre se había interesado en la magia. Tenía libros. Había encontrado instrucciones sencillísimas para llamar al diablo y someterlo a su voluntad. Nunca había hecho la prueba. Era el momento: ahora o nunca.

Sacó del estante el mejor libro sobre magia negra. Era fácil. Algunas fórmulas. Ponerse al abrigo en un pentagrama. El diablo llega. No puede nada contra uno y se obtiene lo que se quiera...

Movió los muebles hacia la pared, dejando el suelo limpio. Después dibujó sobre el piso, con un gis, el pentagrama protector. Y después, pronunció las palabras cabalísticas. El diablo era horrible de verdad, pero Henry hizo acopio de valor y se dispuso a dictar su voluntad.

-- ―Siempre he tenido cero en geometría...―empezó.

-- ―A quien se lo dices―contestó el diablo en un tono de burla.

Acto seguido, el diablo saltó las líneas del hexagrama, que el muy idiota de Henry había dibujado en lugar de un pentagrama, para devorarlo.

## sábado, 2 de agosto de 2014

### Un cuento que Monterroso debió haber dedicado a Hegel...

... a propósito de los comentarios sobre la débil naturaleza de los nativos de América, su inferioridad y su servilismo para con los europeos que el filósofo alemán profiriera en sus Vorlesungen über die Philosophie der Geschichte (cf. G. W. F. Hegel, Werke. Band 12, Suhrkamp Verlag, Frankfurt am Main, 1970, Seiten 107-108.).

El relato puede encontrarse en: Augusto Monterroso, La oveja negra y Obras completas (y otros cuentos). Ed. Joaquín Mortiz S.A. y SEP México D.F., 1986, págs. 147-148. Tenía la intención de compartirlo en este sitio desde hace algún tiempo, pero por una razón u otra su aparición fue postergada en varias ocasiones... Sin más preámbulos, lo transcribo a continuación para el deleite de los sempiternos seguidores de esta bitácora (en especial, para aquellos lectores que no lo conozcan o no lo hayan leído en años).

*

EL ECLIPSE

Cuando fray Bartolomé Arrazola se sintió perdido aceptó que ya nada podría salvarlo. La selva poderosa de Guatemala lo había apresado, implacable y definitiva. Ante su ignorancia topográfica se sentó con tranquilidad a esperar la muerte. Quiso morir allí, sin ninguna esperanza, aislado, con el pensamiento fijo en la España distante, particularmente en el convento de Los Abrojos, donde Carlos Quinto condescendiera una vez a bajar de su eminencia para decirle que confiaba en el celo religioso de su labor redentora.

-- Al despertar se encontró rodeado por un grupo de indígenas de rostro impasible que se disponían a sacrificarlo ante un altar, un altar que a Bartolomé le pareció como el lecho en que descansaría, al fin, de sus temores, de su destino, de sí mismo.

-- Tres años en el país le habían conferido un mediano dominio de las lenguas nativas. Intentó algo. Dijo algunas palabras que fueron comprendidas.

-- Entonces floreció en él una idea que tuvo por digna de su talento y de su cultura universal y de su arduo conocimiento de Aristóteles. Recordó que para ese día se esperaba un eclipse total de sol. Y dispuso, en lo más íntimo, valerse de aquel conocimiento para engañar a sus opresores y salvar la vida.

-- —Si me matáis —les dijo— puedo hacer que el sol se oscurezca en su altura.

-- Los indígenas lo miraron fijamente y Bartolomé sorprendió la incredulidad en sus ojos. Vio que se produjo un pequeño consejo, y esperó confiado, no sin cierto desdén.

Dos horas después el corazón de fray Bartolomé Arrazola chorreaba su sangre vehemente sobre la piedra de los sacrificios (brillante bajo la opaca luz de un sol eclipsado), mientras uno de los indígenas recitaba sin ninguna inflexión de voz, sin prisa, una por una, las infinitas fechas en que se producirían eclipses solares y lunares, que los astrónomos de la comunidad maya habían previsto y anotado en sus códices sin la valiosa ayuda de Aristóteles.

## jueves, 13 de marzo de 2014

### Unas palabras en torno al conjunto de todos los conjuntos

Básicamente un par de datos que quisiera preservar para futuras referencias:

I. Si se acepta la existencia del conjunto $\mathbf{U}$ de todos los conjuntos entonces del axioma de separación (t.c.c. Aussonderungsaxiom o esquema de compresión) se sigue que tendría sentido hablar también del conjunto $\mathbf{E}:=\{x \in \mathbf{U}: x \notin x\}$. ¡Y es precisamente este conjunto $\mathbf{E}$ el que origina las situaciones raras que (históricamente) motivaron la revisión del tratamiento intuitivo de la teoría de conjuntos! Específicamente, $\mathbf{E}$ es un conjunto tal que no es posible decidir si pertenece o no a sí mismo. Por un lado, $\mathbf{E}$ no puede ser elemento de sí mismo porque la propiedad que cumplen los elementos de $\mathbf{E}$ es la de no ser elementos de sí mismos. Por otra parte, si $\mathbf{E}$ no es elemento de sí mismo entonces $\mathbf{E}$ satisface la propiedad que define a sus elementos y por lo tanto debería ser el caso que $\mathbf{E} \in \mathbf{E}$...

II. Otra manera de caer en la cuenta de los detalles que surgen al aceptar la noción del conjunto de todos los conjuntos es como sigue (el argumento lo aprendí hace algún tiempo de Andrés Caicedo en MSE). Cantor probó mediante su método diagonal un resultado clásico que asegura que no es posible dar una función suprayectiva entre un conjunto $\mathrm{X}$ y su conjunto potencia ($2^{\mathrm{X}}, \mathcal{P}(\mathrm{X})$, etc.: cada quien que siga la notación que más sea de su agrado, de gustibus non est disputandum). Así, si $\mathbf{U}$ denota, como en el párrafo anterior, al conjunto de todos los conjuntos entonces se tiene por una parte que $\mathbf{U}=2^{\mathbf{U}}$; por otra parte, esta igualdad indica que la función $f: \mathbf{U} \to 2^{\mathbf{U}}$ dada por $t \mapsto t$ es suprayectiva. ¡Contradicción!

Claramente, podríamos seguir con los debrayes sobre estas cuestiones pero prefiero retomarles en otro momento. El tema de los conjuntos es medular en matemáticas. Soy de la opinión incluso de que sobre la noción de conjunto (en matemáticas) se podría decir también lo que Borges apuntara sobre el infinito en La perpetua carrera de Aquiles y la tortuga: "... [es una] palabra (y después concepto) de zozobra que hemos engendrado con temeridad y que una vez consentida en un pensamiento, estalla y lo mata".

Auf wiedersehen!